Salida de Media Montaña, Muela del Diablo, V Región.

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Buscando nuevas  montañas que descubrir, surgió la idea de ir al sector  de Rio Blanco, aledaño al comienzo de la subida hacia Portillo y frente a la escuela de alta Montaña de Ejercito.  Uno de los integrantes de la salida, nos señalaría la ruta para llegar hasta el inicio de nuestro recorrido y con ello tal vez hasta su cumbre con esa extraña denominación, Muela del Diablo.

Fue así que con muchas ganas de ir  en esa aventura nos reunimos  los trece integrantes de esta salida y luego de revisar nuestros equipos, agua suficiente y ropa adecuada, subimos a nuestros vehículos  e ingresamos, camino a los Andes y luego de una hora y media ya estábamos tomando el bypass de los Andes y enfilando al sector de Rio Blanco.

Una vez en el lugar y siendo las 10.30am aproximado, revisamos equipos, ajustamos zapatos y mochilas  y comenzamos  como grupo en forma compacta la subida.  Ya a unos 20 minutos, primero  de un   suave ascenso nos encontramos con un riachuelo  de agua pura y que con fuerza bajaba desde más arriba, y al buscar entre el follaje distinguimos una gran cascada en que el agua caía  aun con más  fuerza.  Debimos rodear de norte a sur este la cascada y así proseguir nuestro ascenso que ya con una hora de marcha,  comenzaba a presentar un no menos importante nivel de esfuerzo, recordando que teníamos un desnivel de  1.123 m y altura de 2.462 msnm que pretendíamos lograr.  Luego de una media hora más de ascenso  zigzagueante entre rocas y un estrecho sendero, extremamos las medidas de seguridad, disminuyendo la marcha y verificando uno a uno el paso sin riesgo personal.  Luego de esto y transcurridos  otros 30 minutos otra vez nos asombramos de ver  agua que  bajaba desde lo alto, pero no en cascada violenta, sino que deslizándose y cayendo sobre rocas suaves que la hacían deslizarse como en tobogán . Fotos y más fotos al igual y más que antes hubo que hacer.

Ya luego de casi dos horas, cuatro  integrantes  decidieron quedarse en  un claro del camino a descansar ya que el duro ascenso les había causado mucho cansancio y prefirieron quedar y esperar el regreso, razón por la cual les dejamos una radio e indicación de no subir ni bajar sino que permanecer en el lugar.

Continuamos la sinuosa marcha, viendo muy muy arriba una extraña forma que empezaba a hacerse  muy visible como un gran torreón con una peculiar forma dibujada en el cielo azul que nos acompañaba.

Llevando casi tres horas y media de ascenso y sabiendo que  según la planificación, nuestro descenso debía comenzar desde el punto más alto a las 14 horas, debimos apurar la marcha en  lo que fuese posible, señalando al grupo que quienes  estaban  más agotados podían llevar  otro paso y formar  un grupo de retaguardia.  Fue así  y faltando, subir la parte más  alta, agreste y empinada, solo un grupo de solo 7 montañistas, decidimos atacar  el  último tramo muy empinado que quedaba y con ello la cumbre que no se distinguía fácil ni cerca.  Apuramos el paso y nuevamente se dividió un último grupo  de solo tres  integrantes que a paso aún más rápido  y esforzado, se adelantaron, distinguiéndolos perderse entre los roquerios que se encontraban en las inmediaciones.

El grupo que los seguíamos a las 14 horas detuvimos la marcha, descansamos a un costado de  un manchón de nieve y pudimos ver la grandeza  del paisaje en todas direcciones, viendo abajo muy abajo y con claridad  el camino del que habíamos comenzado al ascenso  que era casi minúsculo desde allí.

Luego de unos minutos pudimos distinguir arriba a lo lejos que el grupo de avanzada regresaba sin lograr la cumbre  por  falta de tiempo y acuerdo de bajar todos a las 14 horas desde la montaña y evitar exponernos a poca luz.

El descenso fue muy duro y con mucho desnivel, además de lo accidentado y erosionado del terreno, cobrando allí vital importancia, los bastones y zapatos adecuados. Hubo una persona con agotamiento parcial de sus extremidades, debiendo esperar su recuperación  que fue muy lenta y ayudarla a bajar  gran parte del camino. Hubo en nuestro descenso fuertes ráfagas de viento frio que nos hicieron a ratos abrigarnos y también preocuparnos de no resbalar al bajar lo que era muy difícil por  lo erosionado y agreste del regreso.

Finalmente, todos y enteros, y siendo las 18.15 horas aprox. llegamos a  nuestros autos y fuimos a un restaurant cercano a recuperar  las fuerzas y energías gastadas con comida chilena, para luego llegar a Santiago, todos bien y con muchas emociones y una nueva aventura que contar y fotos que mostrar.

Daniel Ruiz.

 

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