Expedición Aucanquilcha

 

EXPEDICION AUCANQUILCHA

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SABADO 14 Y DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE, TRAMO CALAMA – OLLAGUE

RELATO DE ENZO MUÑOZ

Llegamos a Calama el sábado 14 de septiembre en la tarde y alojamos todos en un camping, se hicieron las compras en el supermercado, comimos algo y nos retiramos a las carpas.
Al día siguiente muy temprano un grupo fue por las camionetas, el resto desarmamos el campamento y revisamos los últimos detalles, aproximadamente pasado el mediodía emprendimos el viaje a Ollague. A lo largo del camino los paisajes nos obligaron a hacer algunas paradas para poder capturar toda su belleza, tuvimos la suerte de ver vicuñas y flamencos, la parada más larga la hicimos para almorzar junto al volcán Poruña, el cual sin tener una gran altura nos cautivó por su forma cónica casi perfecta y decidimos subirlo. El ascenso nos tomó como media hora, una vez en la cumbre pudimos ver su cráter de gran tamaño y la hermosa vista del lugar, luego de sacar muchas fotos bajamos y seguimos el viaje rumbo a Ollague.
Llegamos al pueblo a eso de las 18:00 hrs. aprox., luego de acomodarnos en la hostal y recorrer tan lindo pueblo que se caracteriza por ser una estación ferroviaria del tren que va hacia Bolivia, tuvimos una cena liviana y se coordinaron los últimos detalles de la subida al volcán que sería al día siguiente…

 

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LUNES 16 DE SEPTIEMBRE, TRAMO OLLAGUE – CAMPAMENTO BASE (4.600 msnm)

RELATO DE SEBASTIAN REYES:
El segundo día de la expedición comienza temprano por la mañana para tomar desayuno de la pensión con unos respectivos panes con huevos y aleados de Jamón/queso bastante buenos, añadiendo algunos te de yerbas para la altura como la hoja de coca y Chachacoma. Posterior al desayuno empezamos a preparar las mochilas que finalmente nos acompañarían los siguientes días arriba en el cerro. Se acomodó la carga en las tres camionetas de las que disponemos para la expedición y ya a eso de las nueve de la mañana aprox. comenzamos el ascenso en los vehículos, saliendo del pueblo de Ollague sacando algunas fotografías, luego tomamos un camino de tierra no en muy buen estado que nos conduciría hacia el Volcán Aucanquilcha. En el camino prontamente se dejan ver los restos de lo que fue una vida minera en esas alturas norteñas. Se encuentra junto al camino las ruinas de un andarivel donde llegaba el mineral de azufre en unos contenedores desde las alturas del Volcán. Después de sacar varias fotos todo el grupo continuamos subiendo lentamente para acostumbrarnos a la altura poco a poco. Llegamos por fin a lo que sería nuestro primer campamento a los 4600 msnm. Con muchos vientos comenzamos a bajar nuestro equipaje y bidones de agua de las camionetas, en el lugar con un viento de aproximadamente 60 o 70 km/h y mucha tierra, armar el campamento se complicaba bastante por lo que se debió organizar al grupo, separar las tareas. El trabajo fue levantar y fortalecer un muro de piedras que ya se encontraba construido en el lugar con algunos y el resto (la mayoría) debía levantar las carpas rápidamente con cuatro personas por carpa. Así estuvimos un buen rato levantando el campamento con una carpa junto a la otra.
Después de dejar el campamento armado, con cada carpa bien afirmada con hartas piedras para soportar los fuertes vientos, fuimos hasta un portezuelo en donde se encuentra una antena de comunicaciones a los 5000 msnm para aclimatar y conocer el lugar. Allí llegamos todos excepto un expedicionario que se quedó en el campamento por no sentirse del todo bien. En el portezuelo nos bajamos de las camionetas y sentimos el fuertísimo viento al que nos expusimos y el ruido que provocaba al chocar con unas placas solares que se encuentran en la antena. Disfrutamos de la sensación de ser sostenido en parte por ese viento de aprox. unos 100 Km/h, el grupo en su mayoría se quedó un buen rato jugando con el viento, sacando fotografías y grabando algunos videos. Después teniendo cuidado con las puertas de las camionetas nos subimos en estas para bajar al campamento. En el campamento aun con fuertes vientos pero un poco menor que el que se sentía en el portezuelo, nos metimos en nuestras carpas para comer algo, algunos cocinaron fuera donde encontraron un lugar refugiado del viento. Cercano a la noche la vista del atardecer hacia el desierto con sus salares se hacía notar con su belleza en las tonalidades del atardecer hasta que llego el anochecer.

RELATO DE JESSICA JEREZ
La mañana estaba helada en Ollague, nos levantamos temprano a las 7:00 aprox. Para tomar un buen desayuno y chequear los últimos detalles en nuestras mochilas para partir a nuestro primer campamento base, a 4.600 msnm. A los pies del volcán Aucanquilcha. Saliendo de Ollague nos internamos por un camino un tanto sinuoso en dirección Oeste hacia la estación Amincha la estación de transferencia azufrera Aucanquilcha .
En Amincha Ulises nuestro guía nos invitó a bajarnos de los autos y disfrutar de tan hermoso paisaje una estación abandonada, donde se aprecian nítidamente los andariveles de la mina. En este lugar corría mucho viento, aun así pudimos sacar algunas fotos para plasmar tan hermoso lugar en nuestras cámaras.
El camino que va de Amincha hacia la faena de las azufreras es poco transitado desde el cierre de la mina y se deja ver el deterioro del camino dejado por el invierno altiplánico. En algunos tramos, no deja de sorprendernos el hermoso paisaje de flora alto andina típica del altiplano con sus hiervas como la paja brava o coirón, rica-rica, tara, lampalla, yareta, hiervas de uso medicinal por la comunidad y alimento para la fauna silvestre que pudimos apreciar en el camino como fueron las vicuñas, y ambientes propicios en las laderas norte para el avistamiento de vizcachas entre las que pudimos observar.
Durante nuestro recorrido realizamos una parada para disfrutar del paisaje y tomar algunas fotografías se dejaban ver los imponentes volcanes Ollague llamado por la comunidad indígena como Volcán Santa Rosa y Aucanquilcha .
Después de algunas horas nuestro guía de Expedición decide parar para evaluar el lugar de campamento a esa altura 4.600 msnm, se dejaba sentir el frio, el viento y la tierra.
Nos bajamos de las camionetas el viento nos abrazaba no nos dejaba estar. Ulises en conjunto con algunos expedicionarios decide evaluar realizar el campamento base cerca de unos farellones el cual presentaba bastante más protección ya que se encontraba una pirca donde podíamos instalar las carpas. Subimos unos metros con nuestras mochilas al hombro y partimos al lugar de campamento donde el viento no nos dejaba realizar esta labor. Ulises nos asigna trabajar en equipo para hacer más eficiente el trabajo, mientras unos armábamos carpas otros trabajaban en la construcción de la pirca. Nuestro campamento quedo bastante protegido del viento en este lugar nos quedamos una noche para aclimatarnos y continuar al día siguiente.
Durante la tarde de este primer día de campamento fuimos todos en las camionetas a conocer la antigua azufrera esta vez llegamos a las antenas 5.000 msnm, que es donde pueden llegar los vehículos, algunos se bajaron de las camionetas para disfrutar del fuerte viento que había en ese momento y Sebastián con Soledad bailaron un pie de cueca como pudieron si no se volaban.

 

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MARTES 17 DE SEPTIEMBRE, TRAMO CAMPAMENTO BASE – CAMPAMENTO ALTO (5.300 msnm)

RELATO DE MARCELO QUILODRAN
La noche fue larga para algunos, los primeros efectos de la puna ya habían afectados algunos, una constante tos se habían escuchado durante gran parte de la noche en una carpa, lo cual no era buen indicador.
Nos levantamos temprano con el objetivo de desarmar campamento y subir a los 5.200 msnm en donde armaríamos el campamento base de frente a la cumbre, en las antiguas ruinas de lo que era conocido como Estación Aucanquilcha.
La mañana comenzó tratando de hacer partir las camionetas, aunque no lo crean, también se apunan. El frio de la noche afecta las baterías y los motores, tomo cerca de 10-15 minutos hacer partir cada una de ellas, y en particular hubo que hacer maniobras con intercambio de baterías entre 2 camionetas para lograr hacerlas partir, por precaución en Calama habíamos comprado un cable para hacer puente entre baterías, este fue fundamental para lograr salir de la situación.
Luego llegamos en las camionetas hasta pasado los 5000 msnm, el viento había mejorado considerablemente con respecto al día anterior, se podía caminar tranquilamente sin que el viento nos frene o nos desestabilice.
Según la información que teníamos el campamente se encontraba a poco más de hora y media caminando desde las camionetas, así que algunas cordadas tomaron la decisión dejar parte del equipo y agua en la camionetas y regresar por estos más tarde.
Pronto emprendimos la caminata, el primer tramo en subida fue bastante exigente, siguiendo siempre el camino vehicular abandonado, luego de una hora llegamos a gran planicie la cual había que cruzar para llegar al campamento base, esta planicie tenía una distancia de alrededor de poco más de un kilómetro de largo, sin embargo a esa altura, caminar ese kilometro se hizo eterno y muy agotador, ya en ese momento nos habíamos dado cuenta que dejar cosas en la camionetas fue un ERROR!!!, ya que deberíamos regresar por ellas y volver a realizar el mismo esfuerzo para volver al campamento.
Llegamos a Estación Aucnaquilcha y empezamos a armar el campamento, Enzo y Alejandra venían más atrás que el resto. Ulises empezó a llamar por Radio a Enzo para ver qué pasaba, producto de la quebrada que habíamos cruzado no teníamos señal directa con ellos, por lo tanto Ulises tomo la decisión de ir a buscarlos en conjunto con Sebastián, cuando se juntaron con ellos detectaron que no venían en buenas condiciones, la puna había hecho efecto, todo indicaba que si continuaban la situación se podía agravar, Enzo había presentado mucha tos en la noche anterior, y esto se juntaba con que venían muy agotados y con falta de oxígeno subiendo al campamento. La decisión final con ellos fue de bajar a las camionetas y regresar a Ollague, Ulises los llevo en las camionetas y Sebastián regreso al campamento con el resto del grupo. Todo el resto quedamos en expectativa, ya que no sabíamos que sucedería con Ulises ya que había bajado a Ollague, al final logró regresar a tiempo desde Ollague para subir al campamento base, Durante el proceso de evacuación de Enzo y Alejandra, el resto de cordadas habían bajado a la camionetas a buscar el resto de equipo, ya al final de día estábamos todos en el campamento base. La hora de levantada sería a las 02:00 AM

 

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MIERCOLES 18 DE SEPTIEMBRE, ATAQUE CUMBRE VOLCAN AUCANQUICHA

RELATO DE SOLEDAD GALLEGOS
El día anterior a la ascensión, ya en la carpa, preparo mi mochila, el agua que dejo dentro del saco de dormir para que no se congele, la ropa y el equipo. Me preparo para dormir, estamos en el último campamento base a los 5.400 msnm. Me siento bien, no he sentido ningún efecto de la puna, siempre estoy respirando profundamente. La alarma lista para despertar a las 02:00 de la madrugada.
El día para el cual me he preparado con meses de anticipación ha llegado, la alarma suena y comienza el desafío. También despierta mi cordada quien se ha visto afectado por el mal de altura, pero ella me da ánimo y me acompaña despierta mientras me preparo para salir. Ella se quedará, nos despedimos y salgo a reunirme con el grupo. También se informa que otro compañero tampoco subirá. Esta oscuro, estoy muy abrigada y llevo un envase con agua dentro de mi chaqueta de pluma.
Todos hacemos un círculo antes de partir para escuchar instrucciones, seré cordada con Scarlett.
Parte la caminata a las 03:30 am; el cerro no tiene nieve, es una empinada quebrada con tierra suelta y en tramos con piedras, yo sigo a Scarlett su linterna ilumina el camino. Hacemos una parada para tomar agua todo el grupo camina muy unido. Y continuamos zigzagueando y subiendo. En la segunda parada me sorprende la decisión de Scarlett quien decide que debe bajar por el intenso frío que siente en sus manos, también bajan otros compañeros, y sólo continuaremos seis. Me dan ánimo, en ese momento me siento bien y continuamos. Sigo el paso de nuestro guía, caminamos en silencio, concentrados en nuestra respiración, comienza amanecer y nos acercamos a los rayos de sol para sentir su calor, nos estamos acercando al portezuelo al llegar hacemos una parada, me siento cansada, llevamos 6 horas subiendo, nos sentamos y Ulises le pregunta a cada uno como se siente, la cumbre está a dos horas, la tenemos a la vista, apenas se divisa el campamento, veo dormitar a un compañero, le digo a Ulises que siento un dolor en la espalda, entonces él nos dice que debemos bajar, nos tomamos una foto los tres que bajaremos y otra para los tres que continuaran.
Juan Carlos, Vicente y yo bajamos…. Juan Carlos me da ánimo y me hace ver el logro que hemos tenido, a pesar de no llegar a la cumbre, hemos alcanzado los 5.900 msnm.
Bajamos lento porque me siento cansada, pero más lento aún viene otro compañero, como se nos pierde de la vista paramos para esperarlo y así vamos descendiendo, nos sentamos en una roca a descansar llega Ulises a nuestro lado quien espera al resto del grupo, por radio escuchamos que Juan Pablo continua pero ya estamos en la hora tope y debe bajar.
Llegamos al campamento con Juan Carlos y nuestros compañeros salen a nuestro encuentro para abrazarnos y felicitarnos. Pero ese momento termina pronto y llega la preocupación, se escucha por radio que Vicente viene muy agotado y debemos prepararnos para hacer una camilla y bajarlo en forma urgente a Ollagüe. Finalmente Vicente se recupera, no se logró la cumbre, pero se logró la cima de los valores que brotaron de nuestros corazones, nuestra disciplina, compañerismo, espíritu, se demostró al máximo.
Nota: admiro a Sacrlett que fue parte del grupo que transportó la camilla con Vicente que luego volvió al campamento a buscar su mochila y volvió a bajar. Igual que todos los que cruzaron las cintas a su cuerpo y cargaron la camilla.
Agradezco el apoyo de Juan Carlos que me hizo ver lo que logramos y que nunca pierde su sentido del humor.
Formamos todos un gran equipo, me siento agradecida u feliz de formar parte de él.

RELATO DE DANIELA REINHARDT
¿Qué sacar en limpio de la extraña experiencia de ir a una expedición y finalmente no poder llegar a cumbre porque el cuerpo no te acompaña?
La verdad no es una pregunta sencilla de responder, menos si me lo hubiesen preguntado ese miércoles, día de cumbre, en el cual debí quedarme en el campamento, observando desde lejos a mis compañeros ascender a cumbre, con la mente que volaba hacia ellos, pero el cuerpo que estaba anclado a tierra sin permitirme dar paso alguna.
Posiblemente en ese momento frustración, impotencia y tristeza, son las palabras que hubiesen reflejado mi sentir.
Sin embargo, hay mucho más que eso…
Si busco un poco más adentro encuentro felicidad. De que se preguntaran? Felicidad del compañerismo vivido, de la preocupación del grupo, de las miradas que acogían, contenían y jamás juzgaban el malestar de una “compañera caída” en terreno… Felicidad de poder estar ahí, junto a ellos, esperando su bajada y recibiendo sus relatos y acompañándolos en su cansancio. Felicidad de comprender que todos cumplimos una misión, y que posiblemente sin saberlo, mi misión aquel día era estar en el campamento para recibirlos y ayudar en lo que fuese necesario, posiblemente no desde lo físico (ya sabemos el cuerpo no me acompañaba), pero con una sonrisa, con una mano de apoyo o una mente más despejada.
Si me preguntan entonces, que sentí ese día de cumbre mientras estaba en campamento apunada? Pues muchas cosas a la vez, sin embargo, lo que predomina y lo que recuerdo es a un equipo unido hasta el final.

RELATO DE JUAN PABLO BARAHONA
A las cero horas, junto a mi cordada, comenzamos a sentir los estragos de la puna nuevamente. Los 5300 msnm nos afectaban, no solo a nosotros, el campamento completo se sintió mal. Nosotros nos tomamos una agüita de bicarbonato para aplacar los malestares estomacales. A las 2 am, nos levantamos para tomar desayuno y preparar la mochila, para lo que iba a ser una de las experiencias más increíbles que uno puede tener con la montaña, el cielo, los compañeros, el entorno y uno mismo.
Comenzamos la caminata a eso de las 3:30 am, nuestro destino, la cumbre del Volcán Auncanquilcha. Después de horas de caminar subiendo una quebrada empinada y llena de acarreo, hicimos un descanso, algunos decidieron bajar debido a lo cansados y apunados, otros, seguimos a nuestros instintos y sed de ver desde lo más alto, nuestras ilusiones y metas propuestas. Era una mañana helada, a 5700 metros, los quizá, -15 ºC se dejaban sentir y mermaban las capacidades de varios, corrían ya las 7 de la mañana.
A las 10 am aprox, llegábamos 6 amigos a los 5900, acá, 3 de ellos, tuvieron que bajar. Momento de incertidumbre nos embragó, cuando quisimos atacar el último tramo hacia la cumbre. Un socavón tremendo, ocasionado por la extracción de mineral de azufre de la antigua mina, no nos dejaba avanzar hacia el portezuelo que habíamos planificado subir.
Cambio de planes, y estudiando el terreno, decidimos atacar por la otra cara. Llegamos a una ladera llena de acarreos infernales y con una pendiente casi en 45º. Solo quedábamos Ulises, Manuel y yo. Ulises un poco desanimado, decidió bajar y dándonos muchas fuerzas, nos animó a continuar. Ya estábamos sobre los 5900 msnm. La subida era extenuante, el oxígeno a esa altura, abandonaba a ratos, cuesta mucho respirar. Manuel avanzaba con ahínco hacia nuestro destino, yo por mi parte lo seguía y a la vez pensaba en un millón de cosas que me motivaron a llegar donde nos encontrábamos parados. 10 pasos y descanso, el paso tortuga se hacía presente. Manuel se arrodillo a los 6000 y desde unos 30 metros más abajo me decía que continuara yo, por más insistencia que le hice de que siguiéramos, el cansancio hizo merma en sus fuerzas. Continué entonces, con la ilusión de tocar el cielo, hacia la ansiada cumbre sentía la energía de la montaña y de todos mis compañeros de expedición, sentía la energía en mis piernas, en mis pulmones cada vez que los llenaba del esquivo oxígeno, sentía que la madre tierra me daba una gran chance de estar cerca de ella. Sentí su arrullo, su caricia tierna, su abrazo apretado. Ella me dejó llegar a los 6100 aprox, y sentir la emocionante experiencia de ver desde lo más alto, mis esfuerzos y el de mis camaradas, una vista indescriptible, que llena el corazón de una chorrera de pensamientos.
Casi cumbre!!! Falto poquito. Y aunque las fuerzas me daban para coronar el imponente volcán, tuve que bajar, ya que el viento arremetía con más velocidad, y las nubes empezaron a cubrir el más azul de los cielos. Al cabo de 1:15 horas de bajada, logre reunirme con la expedición en el campamento alto.
Feliz, muy feliz de ser parte de esta experiencia y más aún, del tremendo grupo humano que pisó uno de los lugares más hermosos que existen en la tierra.

RELATO DE MANUEL ARREDONDO
Una lección humildad, de cuan pequeños somos y cuanto nos falta por aprender de la naturaleza. Estar a 100 mt de la cumbre y caer de rodillas frente al cerro sin poder mover un musculo más sabiendo aunque hay que regresar es frustrarte pero vuelvo con una experiencia maravillosa en el cuerpo y anhelando regresar más pronto que tarde. No estábamos preparados y el cerro se encargó de decirlo fuerte y claro, pero regresaremos con más ánimo y con más energía y ciertamente con más “cancha”

RESCATE DE VICENTE
De regreso del grupo que intento la cumbre, nuestro compañero Vicente venia bastante mal, Ulises y Juan Pablo lo traen abrazado casi no camina, llega al campamento y es auxiliado por el grupo que estaba en ese momento, le realizamos los primeros auxilios lo acostamos rápidamente en el suelo sobre una colchoneta y evaluamos su estado que no era el mejor en ese momento, lo hidratamos y se tomas la decisión de bajarlo en camilla lo antes posible, para esto Ulises y Marcelo en conjunto con otros 4 compañeros realizan el armado de una camilla con elementos técnicos disponibles, cuerdas, mosquetones, cintas y coordines, se arma una camilla de rescate y se procede a evacuar al accidentado.
Entre varios tomamos a Vicente y lo dejamos en la camilla, entre 7 personas lo tratamos de evacuar caminando con el acuesta durante un tramo de 2 km, aprox. Por camino de tierra y piedras en bajada. Durante el camino Vicente parecía perder a ratos la conciencia ya que nuestra prioridad era que no se durmiera e hidratarlo todo el camino, para esto teníamos que parar cada ciertos tramos darle agua y acomodarlo. No fue fácil pero el trabajo en equipo y la preocupación por bajarlo lo antes posible a un centro asistencial era más importante.
Ya recorrido un buen tramo divisamos las camionetas uff, al fin llegábamos estábamos todos agotadísimos Ulises y Marcelo deciden llevarse a Vicente a Ollague, mientras volvíamos a buscar nuestro equipo y así todos volver a Ollague y pasar la noche.
En la bajada en camioneta a Ollague, Vicente continua igual, ya al llegar cerca de los 4.000 metros de altura, Vicente repentinamente se mejora y reacciona, la nueva altura y mayor oxigeno ayudaron a que prontamente volviera a la normalidad, ya llegado a Ollague Vicente está bien recuperado. Pareciera increíble, pero frente a un situación de hipoxia (falta de oxígeno) la única y rápida solución es bajar, y eso lo logramos hacer a tiempo con Vicente y que esta situación no pasara a mayores consecuencias. Vicente y Marcelo quedaron el Ollague, y Ulises regresó en camioneta a ver al resto de grupo, ellos deberán bajar a los vehículos para luego retorna a Ollague el mismo día.

 

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JUEVES 19 DE SEPTIEMBRE, REGRESO A VOLCAN AUCANQUICHA

El día anterior habíamos regresados todos desde el volcán, dejando algunas carpas y equipo allá (debido a rescate de Vicente), por lo tanto este día lo ocupamos para regresar al volcán para recuperar nuestro equipo, partimos en la mañana en un día relajado, ya nada nos apuraba, subimos en las camionetas directamente hasta los 5050 mts, desde ahí volvimos a realizar la caminata hasta los 5300 mts en donde se encontraba nuestro campamento, este tramo lo hicimos muy relajados debido a que íbamos sin peso adicional.
Cuando llegamos al campamento pasamos por los antiguas ruinas e iniciamos distintas sesiones fotográficas con las antiguas maquinarias que estaban abandonadas, luego procedimos a desarmar el campamento, y después iniciamos otro set de sesiones fotográficas, esta vez con el volcán de fondo y con las banderas del club y de la expedición, cada uno saca a relucir su mejor pose para la foto, al final no falto la foto grupal en donde todos celebramos con nuestras banderas y el volcán.
Regresamos cerca de 17hrs al hospedaje, en donde dejamos el equipo y partimos rápidamente a realizar un pequeño tour por el antiguo pueblito de Buenaventura, el cual era un antiguo campamento minero en donde procesaban el azufre extraído desde el volcán Ollague, todo estaban abandonado y dejado a su suerte.
Luego de esto nos dirigimos a sector de aguas calientes, el cual corresponde a una zona ubicado en un costado del salar vecino a Ollague, en este lugar hay un pequeño afloramiento de agua (algo tibia) lo cual da origen a su nombre, esperamos el atardecer en este lugar, lo cual nos entregó impresionantes postales fotográficas con el Salar y el volcán Ollague de Fondo.
Al regreso a nuestro hospedaje, la señora Octavia nos esperaba con una rica cena, la cual incluía empanadas, al fin podíamos celebrar las fiestas patrias. Aprovechamos esta ocasión para celebrar con unos pies de cuecas y posteriormente entretenidos bailes hasta cerca de media noche.

 

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VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE, REGRESO A CALAMA

El día final fue de regreso a Calama, realizamos el camino de retorno por el altiplano y el desierto muchos volcanes y salares acompañándonos en todo el camino.
En nuestro camino de regreso pasamos por el pueblito de CHIU-CHIU, este corresponde a un antiguo poblado altiplánico en donde se encuentra la iglesia más antigua de Chile. En este lugar aprovechamos de almorzar y celebrar en un restaron local, en donde el principal plato correspondía de Trucha.
Luego visitamos la iglesia y la plaza y regresamos a Calama. Llegamos a tiempo para devolver las camionetas y tomar nuestro rumbo de regreso, habían distintos horarios para el retorno, alguno tenían pasaje a las 18hrs, otros a las 22, y algunos aprovecharon los días restantes para continuar en la zona y hacer algo de turismo.

 

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